Actualmente hemos presenciado una situación que a muchos les genera dudas y a otros que solo les viene a confirmar lo mal que está la política de nuestro país. Esto es lo que salió a relucir sobre el Caso Pavón. Ahora tratan de encontrar culpable a algunos ex funcionarios públicos entre ellos, Víctor Soto ex director de la DINC (Dirección de Investigación Criminal), a Edwin Sperisen, ex director de la PNC (Policía Nacional Civil), Carlos Vielmann, ex fiscal general y al ex director de Presidios, Alejandro Giammattei, por supuestamente haber e
jecutado extrajudicialmente a siete presos, entre otras delitos.
El 25 de septiembre de 2006, se realizó una requisa en la Granja de Rehabilitación Pavón, ya que se encontraba en poder de los presos, quienes cumplían su condena bajo sus propias reglas. En ese entonces los ex funcionarios presuntamente sindicados, fueron quienes decidieron acabar con los privilegios que los presos tenían. El tratar de recuperar el control de la granja fue una dura batalla puesto que los reclusos estaban armados.
Lo cierto es que nadie en los gobiernos anteriores se había atrevido a hacer algo para acabar con privilegios con los que los reos vivían sino hasta hace cuatro años. Lo que viene a generar muchas dudas y sospechas es que ahora la se les quiera juzgar por haber cometido un supuesto delito. La Cicig es quien está señalando a los supuestos implicados ya que según las leyes de nuestro país no se puede ejecutar a ninguna persona sin que sido juzgada como es debido. Sin embargo, el Sistema Penitenciario y la Policía Nacional Civil dicen que ellos actuaron en defensa propia, puesto que los presos los atacaron. En ese caso, todo lo que está sucediendo ahora es una pérdida de tiempo. Por otra parte, otros reos que fungieron como testigos dicen que las víctimas fueron escogidas por Víctor Soto, luego f
ueron torturadas y finalmente asesinadas.
No falta quienes creen que esto ha sido una estrategia preparada por el Gobierno de Colom, lo cual puede no estar lejos de la realidad. El tratar de encontrar responsable a Giammattei de la ejecución de esos siete presos, le quitaría a Sandra Torres de Colom un obstáculo del camino para llegar a ser presidenta de Guatemala en las próximas elecciones. Si se pudiera comprobar la veracidad de eso, podríamos estar seguros de todo lo que es capaz de hacer una persona para obtener el poder.
¿Qué creer, cuando todo es posible en Guatemala? En este caso, cuesta confiar en las autoridades pero cuesta más creer en los presos que ahora quieren ser testigos y acoplarse al programa de testigos protegidos, cuando muchos de ellos son asesinos, violadores, narcotraficantes y secuestradores. Y ahora no tardaremos en escuchar las voces de los Derechos Humanos a favor de los presos, que mal. ¿Cómo puede ser posible que cuando hay alguien que quiere hacer el bien en nuestro país después se le culpe de todo lo contrario?




